qué linda tapa! ¿me equivoco o este disco podría ser perfectamente el nuevo de Sigur Rós? sea lo que sea, es hermoso. a escucharlo y aceptar sus variadas invitaciones: a bailar, a correr, a saltar, a gritar, a contemplar, a pensar, a dejarse llevar, a viajar...
martes, 23 de marzo de 2010
GO
JULIETA VENEGAS - OTRA COSA
vi montes y valles
vi gente y aviones
vi noches enteras
en transición.
vi cuentos de otros
vi desconocidos
que no dejarían de ser
lo que son.
si tú no estás
las plantas igual crecerán
y si tú estás
en otro lado
el tiempo no se detendrá.
vi mundo y vi mares
vi nubes y estanques
que no cambiarían
en el fondo lo que son.
vi lo que tenía que ver
pero te dejé
esperando algo
que te iba yo a decir
si tú no estás
las plantas igual crecerán
y si tú estás
en otro lado
el tiempo no se detendrá.
ignoré que la realidad se transforma
aunque yo no esté ahí
decidí salir y te olvidaste
aún quedaba algo
que te iba yo a decir
si tú no estás
las plantas igual crecerán
y si tú estás
en otro lado
el tiempo no se detendrá.
*http://www.youtube.com/watch?v=NdECtSO83Hc
link al audio de la canción.
ALEGRÍS

“La iniciativa se concretó en una charla que tuvimos en 2008 con el entonces Intendente de Montevideo Ricardo Erlich, donde surgió incluso el lugar para realizar el trabajo”, comenta el director del IENBA Samuel Sztern.
El proyecto se llevó a cabo mediante un convenio entre el IENBA y la Intendencia de Montevideo, y contó con la colaboración de la Comisión Sectorial de Extensión y Actividades en el Medio de la Universidad de la República (CSEAM). El costo total de los materiales fue de $700.000, la IMM asumió $400.000 y el resto fue costeado por la CSEAM y el IENBA, que además aportó la mano de obra. La Intendencia colaboró también restaurando las veredas, reparando grietas y rajaduras de las fachadas, retirando el cableado del alumbrado público y armando los andamios.
Para elegir como escenario de la intervención al complejo de viviendas “Rossell y Rius” ubicado sobre Garibaldi, entre Rocha y Marcelino Sosa, se pusieron en juego factores como las características de las viviendas, de la zona y de sus habitantes. “Las viviendas tienen un dibujo de fachada homogéneo que permite estudiarlo como un todo y sus partes, no pasa lo mismo en un grupo irregular de casas que surgieron espontáneamente sin tener en cuenta a la que está al lado”, explicó Sztern. “El complejo está emplazado en un barrio popular por el que transita mucha gente, tal vez con poca costumbre de asistir a lugares en los que se pueden apreciar las artes plásticas. Una intervención de estas características colabora con el desarrollo de la percepción artística de la gente, ayuda a entender la relación del arte con la vida, ya no se trata de una cosa para entendidos que tradicionalmente se escondía en los museos”, agregó el director del IENBA.
Las actividades de Extensión Universitaria son de carácter institucional y curricular para toda la población estudiantil. Las distintas propuestas se trabajaron en el contexto de los talleres de Libre Orientación Estético-pedagógica y en clases regulares del Seminario Taller de las Estéticas III en las que se desarrolló la confrontación estética y los aportes de toda la población estudiantil del Segundo Período y los docentes del IENBA.
El proyecto que finalmente se aplicó fue creado por Irene Silva y Canela Conde, alumnas del taller del profesor Carlos Seveso. “El tipo de arquitectura resultó un soporte plano, frontal, casi escenográfico, que permitió un muy buen ensayo respetando el austero dibujo de las fachadas, marcamos las divisiones generadas por las entradas a los corredores internos del complejo, generando un aspecto rítmico a lo largo de la cuadra. Trabajamos con una paleta predominantemente tonal, colores apaciguados por la incorporación del blanco o el negro, el resultado es menos vibrante, más vinculado a la paleta de una parte de la historia de la pintura nacional”, detalló Seveso.
De la selección final formaron parte otros dos proyectos, uno incorporaba a su diseño imágenes figurativas de pájaros y el otro se basaba en formas geométricas organizadas en función de una serie de líneas que atravesaban el plano de la fachada. “Ambos fueron producto de una investigación estudiantil muy creativa, coherente y de muy buena calidad”, aseguró el director del IENBA, “tratamos de no repetir soluciones encontradas en el pasado, sino que los diseños surgieran de la investigación y las inquietudes de los estudiantes de hoy, al igual que en el Reus Norte, la preocupación nunca fue la de restaurar una edificación de 100 años, sino adecuar ese espacio a la idiosincrasia de la gente del siglo XXI, con las visiones, ilusiones, pesares y sensaciones propias de este momento”, agregó. El vínculo entre estudiantes y vecinos que exige este objetivo, asegura el cumplimiento de uno de los objetivos fundamentales e históricos de las actividades de extensión: el conocimiento directo del medio social en el cual van a proyectar su formación.
“Fuimos por primera vez un sábado para encontrar a la mayor cantidad de vecinos y minutos después de hablar con el primero, gran parte de los habitantes del complejo estaban en la vereda ansiosos y dispuestos a brindar su apoyo”, recuerda Samuel Sztern.
Ramón Pintado es inquilino del local de la esquina de Garibaldi y Rocha, donde funciona su cerrajería, “al principio hubo un poco de incertidumbre por cómo iba a quedar, sobre todo en relación a los colores, pero a la vez son construcciones que casi no recibieron mantenimiento desde que se construyeron, hace 100 años, daba pena el estado en el que estaban. Llegaron con hidrolavadoras, restauraron todas las fachadas, las veredas, hace unos meses renovaron todas las persianas de madera y nadie tuvo que poner dinero, sólo colaborar, fue algo que se vivió con mucha alegría y el resultado final llama la atención, la gente que pasa se queda mirando”, declara Pintado, sorprendido por la cantidad de mujeres estudiantes que pintaban sobre los andamios.
Como Ramón, la mayoría de los habitantes del complejo estuvo de acuerdo con el proyecto y apenas lo conocieron se ofrecieron a reunir las autorizaciones, destinaron espacios privados para guardar materiales, habilitaron el uso de baños, facilitaron agua caliente para el mate y fresca para combatir el calor, y en algunos casos hasta dejaron las llaves de sus hogares para que se pudieran pintar puertas, ventanas y persianas durante su ausencia en horarios de trabajo.
Irma Hernández abre parcialmente la puerta de su casa sobre Garibaldi mientras su perra acecha atrás. Tiene 70 años, hace 33 que vive en el complejo, fue una de las primeras en firmar el sí y aunque dice que no es de mucho hablar cuenta que “había visto el trabajo que Bellas Artes hizo en el barrio Reus Norte y me gustó, así que no tuve dudas, ahora cuando digo dónde vivo me mencionan el trabajo que se hizo acá, incluso escucho la gente que pasa, algunos pocos dicen que es un carnaval, pero la mayoría comenta lo lindo que quedó, para mi le dio mucha vida al barrio.” Pero también se dieron algunos casos en los que no se firmó la autorización hasta ver los diseños definitivos, otros solicitaron algunos ajustes de color que obligaron a modificar el resto, incluso hubo uno que se negó a que su casa fuera pintada. Junto a otros sectores que quedaron sin pintar en función del proyecto, el retazo con el color del revoque original se integra al diseño de la obra finalizada como un desafío de gran provecho para la formación estudiantil y docente.
La actividad de pintura empezó el 26 de noviembre de 2008 y terminó el 16 de diciembre, la jornada de trabajo comenzaba a las 9hs y se extendía en diferentes turnos hasta las 20hs. Se usó pintura vinílica para exteriores en muros, sintética en aberturas y barniz para las persianas de madera nuevas que reemplazaron a las existentes. “La aplicación del color fue progresiva, analizando las relaciones que se establecían y reservando la segunda mano para los ajustes necesarios de matiz o tono en función de la interacción de los colores entre ellos en la gran escala, o con otros elementos que estaban jugando como el cielo, los árboles, etc.”, detalló Sztern.
Para dar por finalizada la obra, sólo resta la colocación de unos detalles en cerámica que enriquecen la relación de materiales existentes en el resultado final.
Para este año el IENBA tiene otros proyectos de intervención urbana como los de pintura mural que empezaron a desarrollarse durante 2009 en escuelas primarias y otros edificios de Malvín Norte, Flor de Maroñas y Villa García, la zona que abarca el Programa Integral Metropolitano (PIM) de la Universidad de la República. “Es evidente la importancia de conservar la arquitectura testimonial pero no por eso debemos imponer una estética de Panteón Nacional en toda la ciudad, en ese sentido las actividades el IENBA siempre fueron prudentes y hay mucho por hacer”, dijo Seveso, que considera al espacio urbano montevideano un poco tímido frente al uso del color.
“Estas construcciones cuyo destino expreso era el de ser casas económicas para obreros constituyen un hecho relativamente original en su época y presentan interés de ser estudiadas como realizaciones de vivienda de interés social promovidas por iniciativa privada”, dice un artículo de la arquitecta Livia Bocchiardo publicado en la revista de la Facultad de Arquitectura en 1963 y conservado por el Instituto de Historia de la Arquitectura de la misma institución.
Las viviendas construidas por Alejo Rossell y Rius en Reducto estaban destinadas a obreros y la zona elegida para su ubicación lo confirma, ya que en 1910 existían en las cercanías varias fábricas como la Compañía General de fósforos, la fábrica de chocolates Saint Hnos., papelería Galli, fábrica de dulces, estaciones de tranvía, etc.
Edificadas sobre un terreno rectangular que mide 66 m sobre la calle Garibaldi, 31m sobre Rocha y 40 sobre Marcelino Sosa, las 48 viviendas son de dos plantas y se distribuyen en 4 bloques separados por 3 pasajes peatonales interiores que se vinculan a la vía pública. Las parcelas son de 40 m2, con 4 m de frente al pasaje y 10m de fondo.
El sistema constructivo patentado con el nombre de su creador “consistía esencialmente en un entramado de madera para muros y techos y luego, a manera de cerramiento, tejido de alambre estirado, papel impermeable y revoque exterior”, detalla el mismo documento, “a los pocos años se agregó un sobre techo de chapas de hierro galvanizado, pues según noticias obtenidas, la lluvia ocasionó graves perjuicios”, agrega.
Otros dos grupos de viviendas emplazados en el mismo barrio (uno en Garibaldi y Marsella y el otro sobre Rocha entre Concepción Arenal y Rivadavia) conforman lo que por 1910 significó una opción habitacional más que digna y de gran avance en cuanto a condiciones de higiene e intimidad de sus ocupantes, teniendo en cuenta que la oferta para el nivel económico de un obrero se limitaba a la casa de inquilinato o conventillo.
*link de la nota publicada en la diaria del 23 de marzo de 2010
http://ladiaria.com/articulo/2010/3/alegris/
Cuida bien al niño...
Se trata del método educativo que propone la Antroposofía, una invención del científico austriaco Rudolf Steiner que se aplica a distintas áreas de la vida y se define como “una ciencia espiritual que aspira a conocer al hombre desde su ser más intimo, concibiéndolo como una totalidad que incluye cuerpo, alma y espíritu”, dice Zoraida Baliño, maestra de jardín de infantes de Cruz del Sur. “El desafío de los maestros y terapeutas Waldorf es poder ver qué es lo que cada niño necesita, más que ver pedagógicamente qué tenemos para darle desde un programa de educación preestablecido, lo importante es adaptar los contenidos a las necesidades y potencialidades de cada alumno”, agrega.
En la entrada, un gran terreno arbolado funciona como patio de un edificio que poco tiene que ver con el de una escuela convencional. El viento mueve las cortinas de un aula con las puertas y las ventanas abiertas, desde adentro llega el sonido de una flauta que se detiene para darle paso a un breve relato y luego continuar, todo con un suave volumen que deja oír el canto de los pájaros.
Para la educación Waldorf el espacio educativo es sagrado, razón por la cuál
–entre otras medidas- se evita el acceso al aula de cualquier factor ajeno a ese contexto, explica Waltraut Maria Klöckner, docente de música y alemán a la que todos llaman Wally. La silenciosa atmósfera que se percibe hace que no sea necesario entrar a la clase para adivinar un estado de atención, concentración y disfrute de los alumnos que cualquier maestro convencional envidiaría.
Camino a la sala de jardín de infantes, un tilo y un roble sombrean una mesa con bancos. Más allá la huerta, otro gran espacio donde conviven matas de flores, una llamativa comunidad de mariposas, plantas de maíz, tomates, lechugas, acelgas, zanahorias, remolachas y aromáticas. Todo sembrado, cuidado, cosechado y consumido por alumnos y maestros.
El área de jardín de infantes está vacía (las clases comienzan esta semana) por lo que es posible acceder al salón, no sin antes descalzarse. Como en Finlandia, pero en Uruguay, antes de entrar al aula los niños se quitan o reemplazan el calzado convencional por otro más cómodo. A esta coincidencia de la pedagogía Walforf con el sistema educativo finlandés, se suman otras como el respeto de las necesidades y potencialidades del niño ante cualquier otro factor educativo, la ausencia de evaluación, competencia y comparación, entre otras. “Finlandia es un país de 5 millones de habitantes del extremo septentrional de Europa que parece haber alcanzado el nirvana de la educación. En los exámenes del Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos (PISA), los finlandeses siempre quedan primeros o segundos en cualquier categoría y en el informe de UNICEF de 2007, los niños finlandeses aparecían como los terceros más felices entre los países desarrollados”, sostiene Carl Honoré en “Bajo Presión” (Del Nuevo Extremo 2008), su libro sobre la educación de los niños en un mundo hiperexigente.
Para la metodología Waldorf, el jardín de infantes surge como una solución de emergencia, sustitutiva de lo que se considera como ideal pero cada vez más ausente: la permanencia del niño en edad preescolar (hasta los 7 años) en un contexto familiar, de juego, contacto con la naturaleza y quehaceres del hogar. Cuando eso está acotado o ausente, el jardín de infantes se plantea el objetivo de lograr un ambiente lo más similar posible.
En el caso de la escuela Cruz del Sur, se trata de un salón de unos 50 m2 con piso de madera, en el que un grupo de pequeñas mesas y sillas ocupa apenas un rincón. Dos alacenas antiguas guardan una variedad indescriptible de materiales y objetos. Muy cerca del ventanal que da la huerta, dos cunitas de madera con muñecas de tela, pelo de lana peinada, sabanitas de seda o colchitas tejidas a mano conforman un mágico rincón.
Todas las características del ambiente encuentran en la pedagogía Waldorf su correspondiente razón de ser. Un espacio suficientemente amplio y despejado como para propiciar los principales mecanismos de aprendizaje de la primera infancia: la imitación (considerada como la capacidad de asimilar e identificarse con el entorno mediante la voluntad activa) y el juego creativo. Juguetes y elementos de aprendizaje confeccionados con materiales naturales para estimular los sentidos, considerados la herramienta con la que los niños absorben el mundo. El combo vendría a asegurar lo que se considera el principal objetivo de estos primeros años: el desarrollo del organismo físico. “Desviar la energía de esta tarea fundamental para atender exigencias intelectuales prematuras, le roba al niño salud y vitalidad, debilita las mismas capacidades de juicio e inteligencia práctica que se quieren fomentar”, señala el sitio oficial de la escuela (waldorfmontevideo.org).
En el período de primaria el objetivo es desarrollar la “inteligencia del sentir”. El lenguaje de la imaginación adquiere un rol protagónico, por lo que antiguas leyendas, mitos o cuentos de hadas constituyen una fuente inagotable de recursos pedagógicos. Sólo después de la pubertad, el aprendizaje emerge como capacidad racional y de abstracción intelectual.
La enseñanza Waldorf intenta estimular la experiencia del ser como parte de un todo, acompasándola a los ritmos de la naturaleza. En ese sentido, se trabaja por épocas de entre 4 y 6 semanas en las que el niño se concentra en una materia. “Para nosotros es muy importante el proceso que se da entre despertar y el dormir, el recordar y el olvidar. Cuando la época de matemáticas se va a dormir para darle lugar a la de lenguaje, luego a la de historia, a la de geografía, y así hasta que el círculo finaliza y vuelve a empezar, la evolución con la que los niños retoman las materias después de ese período de decantación es realmente sorprendente”, asegura Zoraida. Si bien hay 4 bloques de épocas por año, la administración de los tiempos puede ser manejada con absoluta libertad por los docentes. El programa es comparable a un espiral ascendente en el que los niños se conectan, se desconectan y se vuelven a conectar con una misma materia, en distintos períodos de su evolución. A las dos horas de la clase principal, se suman las materias especiales como idioma (inglés y alemán), pintura, música y movimiento, gimnasia, manualidades, huerta, etc. El arte no está relegado a las materias específicas sino que forma parte de la enseñanza de todas las materias. El docente encara y transmite lo que enseña de una manera creativa y artística.
Para lograr el conocimiento profundo de las necesidades y potencialidades de cada niño por parte de su maestro, estos acompañan a un mismo grupo a lo largo de todo el período de primaria. Por la misma razón, los alumnos no repiten el año “para nosotros es muy importante que conserve sus compañeros y su maestro, y si un niño queda flojo en algo, el docente lo tendrá en cuenta y lo reforzará en el próximo año”, explica Baliño.
Cuenta la historia que en 1919, cuando Europa sobrevivía a la Primera Guerra Mundial, Steiner visitó la fábrica de cigarrillos Waldorf-Astoria, en Stuttgart, Alemania, donde habló con los obreros sobre la necesidad de una transformación social a través de la educación. El entusiasmo manifestado por los trabajadores propició que el director de la fábrica convocara a Steiner para la creación de una escuela y así nació la primera institución bautizada con el nombre de la fábrica.
Estimuladas por la evolución y la innovación de aquella primera experiencia, nuevas escuelas Waldorf fueron surgiendo primero en Alemania y luego en Europa, para terminar instalándose en todo el mundo, donde actualmente es la mayor comunidad educativa privada, con más de 1000 escuelas en más de 60 países, según el sitio steinerwaldorf.org.
En Uruguay, el primer antecedente de la institución surgió en 1968. “La Flor Azul” fue un emprendimiento de Helga y Rudy Grams y funcionó en una cabaña ubicada en el mismo barrio, a 10 cuadras de “Cruz del Sur”.
En 1973, con el aval de la Dirección Nacional de Educación, al jardín de infantes se sumó la escuela primaria y la institución se mudó a la ubicación actual rebautizada como “Colegio Novalis”, nombre con el que se la conoció hasta hace dos años se renovó el plantel de educadores y la asociación civil sin fines de lucro recibió su nombre actual. Con más de tres décadas de historia, continúa siendo la única del país en aplicar esta pedagogía y actualmente cuenta con 25 alumnos en total, entre jardín de infantes y primaria.
Eliana Escobar Luján (37) es una colombiana radicada en Uruguay, Licenciada en Ciencias de la Comunicación y madre de un alumno de la escuela. Consultada sobre las fortalezas y las debilidades que encuentra en el método a partir de su experiencia, señaló que “la mayor virtud es el respeto por el niño y su desarrollo natural. A la pedagogía no le veo un punto débil, en todo caso la debilidad radica en el poco conocimiento que existe en la sociedad sobre el alma infantil y sobre las etapas de desarrollo del niño y eso hace que algunas de las particularidades de estas escuelas no sean del gusto de una fracción de nuestra sociedad con un perfil altamente academicista y competitivo”.
Si bien los alumnos Waldorf acceden a la totalidad de los contenidos del Programa de Educación Primaria, las diferencias radican en el cómo y el cuándo los abordan. En ese sentido, las críticas que el método recibe, señalan un defasaje entre una educación tan libre en un mundo cada vez más opresor, la ausencia de evaluación y puntaje en tiempos cada vez más exigentes y competitivos, el uso de materiales naturales en la era del plástico, el contacto con la naturaleza frente a la proliferación de las pantallas, o el respeto de los ritmos naturales y la búsqueda profunda del ser, en un mundo donde todo es cada vez más rápido y efímero. “Una forma de evitar una transición dificultosa es continuar en el sistema alternativo, otra (la que yo prefiero) es introducir algunas ideas del sistema alternativo en el convencional, que creo que es lo que está sucediendo si contemplamos las actuales reformas de Japón, Gran Bretaña y Norte América”, sostuvo al respecto el escritor Karl Honoré.
Numerosos estudios han demostrado que el exceso de exámenes, trabajo y competencia son contraproducentes para un buen aprendizaje, como también lo son el uso forzado de la memoria o una temprana inducción a la racionalización de los contenidos. La seguridad y el afecto son vivencias que se consideran imprescindibles para la efectividad de la educación, como la presencia de límites y la habilitación para arriesgarse y equivocarse. El contacto con la naturaleza y los buenos hábitos alimenticios también demostraron tener efectos para una óptima asimilación de los contenidos.
A la hora de crecer, la importancia de la individualidad de cada alumno se ha convertido en algo tan importante como su capacidad de sociabilizar.
La pedagogía Waldorf está inscripta en estos parámetros y, como la mayoría de los padres, maestros y ex alumnos vinculados a esta pedagogía, Eliana asegura que estos niños “salen emocionalmente mejor equipados para tener una integración armoniosa en la sociedad, descubrir y cultivar su verdadera vocación y lograr que se transforme en un medio de vida. La pedagogía Waldorf los ayuda a mantener un saludable equilibrio interno, algo que en nuestras sociedades se ha perdido un poco”.
domingo, 28 de febrero de 2010
GUITARRERO
"compsocerus violaceus" es su nombre científico, identificado en 1853.
domingo, 7 de febrero de 2010
martes, 19 de enero de 2010
VACACIONES



hay un lugar donde todo es luz y oscuridad
velas, linternas, celulares, fuegos artificiales, bengalas, estrellas, satélites, noctilucas, luciérnagas, globos de papel, el faro, el sol, la luna, el fuego, chispas.
desde el modo de percepción citadino -que tardamos un par de días en dejar atrás-, algunas luces parecen autos, pero aquí casi no hay.
las velas en las ventanas de los ranchos torcidos y en las mesitas de los bares sin calle, pintan una escena digna de tim burton.
el viento mueve las hamacas y pronuncia todo lo que hay por decir
la luz del faro arrasa el pueblo con intervalos de 12 segundos eternos
una bengala refleja un rojo intenso sobre los techos y descubre
decenas de micromundos allá abajo
tres globos de papel surcan el cielo en cámara lenta
guían velas en su interior hasta el infinito
más allá de los médanos y las estrellas

Lay your head where my heart used to be
Hold the earth above me
Lay down in the green grass
Remember when you loved me
Come closer don't be shy
Stand beneath a rainy sky
The moon is over the rise
Think of me as a train goes by
Clear the thistles and brambles
Whistle 'Didn't He Ramble'
Now there's a bubble of me
And it's floating in thee
Stand in the shade of me
Things are now made of me
The weather vane will say
It smells like rain today
God took the stars and he tossed them
Can't tell the birds from the blossoms
You'll never be free of me
He'll make a tree from me
Don't say good bye to me
Describe the sky to me
And if the sky falls, mark my words
We'll catch mocking birds
Lay your head where my heart used to be
Hold the earth above me
Lay down in the green grass
Remember when you loved me
*green grass- tom waits
martes, 29 de diciembre de 2009
LA PEDRERA

*rambla de La Pedrera, balcón al mar.Es la mañana de un sábado de mediados diciembre. Un grupo de perros enceguecidos, con la lengua afuera, pasa con marcha ágil tras el claro objetivo de una perra en celo.
Motos, bicicletas, peatones y en menor medida automóviles, irrumpen esporádicamente en la postal de una callecita que va desde la ruta 10 hasta el mar.
En el jardín de una casa un hombre poda las plantas. “¿Disculpe, busco una casa para alquilar en la primera quincena de enero, sabe de alguna?” Se para con movimientos lentos, sonríe levemente y frunce el ceño. “La verdad que no… ¡Es como sacarse la lotería más o menos!”, responde.
Hacia ambos lados hay obras en construcción. Paredes sin ventanas ni techo, montículos de arena y de canto rodado, carretillas que van y vienen, música cuyo sonido acartonado delata una pequeña radio como artefacto emisor. Un obrero cuelga de un andamio y un cigarro armado cuelga de su boca que tararea.
Así se prepara La Pedrera para una temporada que promete ser óptima. Si bien el balneario no necesita ningún augurio -porque ya lleva varias temporadas óptimas-, este año se pusieron en juego algunos factores que amenazaron con jaquear ese destino de lugar de veraneo en boga sin techo de crecimiento a la vista. Pero los rebotes de la crisis económica o la baja en el precio del dólar (que hace que para los argentinos todo cueste el doble, por ejemplo) no parecen haber influido negativamente en la temporada que se espera. En las 4 inmobiliarias locales quedan apenas un puñado de casas para alquilar en la primera quincena de enero, todo lo demás ya está reservado. Lo mismo sucede con los particulares: de diez consultas, sólo una tiene disponibilidad para el mismo periodo. Eso no es todo, la temporada parece adelantarse y en los primeros días de diciembre ya empiezan a llegar los primeros visitantes. Más que óptima, la situación parece estar alcanzando su clímax.
*el desplayado, una curva de 40 km de playas que llegan hasta el Cabo PolonioGENETICAMENTE ATRAIDOS
A 228 kilómetros de Montevideo, yendo por la ruta Interbalnearia hasta el empalme con la ruta 9 hasta Rocha. Desde ahí la 15 hasta su intersección con la 10, que lleva finalmente a La Pedrera, uno de los balnearios más antiguos de Rocha. El departamento se creó (diferenciándose de Maldonado) el 7 de julio de 1880. En noviembre de 1898, Román Arrarte era el único propietario del campo que hoy ocupa La Pedrera y le encargó al agrimensor Adolfo Reis el primer loteo del terreno.
Como todavía sucede con lugares como Atlántica (20 km al norte, por la ruta 10), lo que hoy es La Pedrera antes era un campo, cercado con alambre y una tranquera en la entrada, aproximadamente donde hoy está la intersección de la calle principal con la ruta 10.
“El primer plano muestra 4 manzanas, dos frente al mar y otras dos detrás de éstas. Hacia el año 1910 habían levantado sus casas unas 10 familias todas ellas genéticamente atraídas por la bravura de la costa, ya que se trataba de italianos y vascos”, relata María Ferrer, una descendiente de los primeros pobladores autora del libro “La Pedrera. Vida y Milagros”
Hay que imaginar que por entonces no existían caminos, sólo algunos tramos con huellas o senderos y se viajaba en carretas, a campo traviesa. La estadía se extendía por 3 o 4 meses al año, por lo que además de trasladar a toda la familia, otro carruaje viajaba con las provisiones: desde pollos y gallinas, hasta colchones, sin olvidar el gramófono que musicalizaría las veladas de baile y tertulia. Todo eso a principios del siglo XX, en un pequeño caserío sobre el mar, en el umbral de entrada del Pampero.
Recién en 1917 las condiciones de transporte mejoraron un poco, cuando al tramo en barco desde Montevideo, se sumó el ferrocarril que unió La Paloma con Rocha y en 1928 se completó el tramo hasta la capital del país.
Muchas cosas de aquellos primeros tiempos se mantienen casi intactas en La Pedrera actual. “La casa de piedra” fue la primera en construirse y sus restos se conservan por pedido de un vecino, conviviendo con una construcción llamativamente moderna, doblando a la izquierda de la principal, por la rambla, antes de llegar a la bajada que lleva a la playa norte, más conocida como “El Desplayado”.
Algo similar sucede con muchas de las casas bien conservadas pero añejas, que conforman un auténtico casco histórico. Paredes anchas, techos a 4 aguas o de líneas rectas al estilo colonial, algunas con elementos rescatados de los numerosos naufragios que hubo en esas costas.
El más recordado es el del atunero chino “Katay”, que encalló el 14 de octubre de 1977 y sus restos todavía resisten a la voracidad de la sal en la que desde entonces se conoce como “la playa del barco”.
Tanto está el pasado impreso en esas costas, que en la milenaria formación rocosa que le da al balneario su privilegiada forma de balcón al mar, algunas zonas conservan como nombre el de las familias que allí se bañaban, como el “Pozo de Muzio”, “Las canaletas de doña Avelina” o “La piedra de los Rocca” (también conocida como “el asiento”). Es llamativo ver cómo los lugareños siguen bajando a darse baños en esas verdaderas piscinas naturales entre las rocas, un tesoro que los turistas parecen no haber encontrado aún.

NO PROGRESES MÁS
El tema del progreso también es histórico en La Pedrera. Ya en 1950 los aldeanos evitaron la iniciativa del Diputado por Rocha José León Lezama, de hacer llegar las vías del ferrocarril hasta el balneario.
“Ay/el pasto de tu rambla/queremos conserves/por siempre jamás/sin nombre en tus calles/te siento más mía/Pedrera querida/No progreses más”, rezaba el estribillo de una serenata que los vecinos dieron frente a los bungalows del Coronel Montero, un argentino que además era el responsable de la primera boite del lugar, todo en los terrenos donde hoy está el camping. “Montero proyectaba quitar el pasto de la rambla y sustituirlo por veredas de piedra o similar, como contribución al mejoramiento de la urbanización”, recuerda Ferrer en su libro.
Algo de esa actitud de “progreso controlado” puede verse en circunstancias más actuales como las de la temporada 2007, cuando se trasladaron los boliches bailables a La Aguada (6 Km con rumbo a La Paloma) y se renovó la iluminación pública de la rambla, con pintorescos faroles y cableado subterráneo, priorizando una despejada vista del imponente paisaje. Sin embargo, aún no existe una reglamentación que impida pintar la fachada de un local comercial de furiosos violeta y naranja, irrumpiendo en los históricos tonos pasteles de la rambla.
A pocos pasos, un punto ineludible de La Pedrera (sobre todo en las noches de luna llena) es el “Costa Brava”, que deleita desde hace más dos décadas a los comensales, con una de las más prestigiosas cocinas de pescados y mariscos de la costa rochense.
A un par de casas de distancia, siguiendo hacia la principal por la rambla, donde hoy se ubica una de las propiedades en venta más caras del balneario, “Luna de frente” (U$S 1.200.000), en 1937 había una cancha de bochas.
“No voy a caer en el cliché de que todo tiempo pasado fue mejor, pero en algunos aspectos es cierto, un ejemplo es el carnaval, que empezó en 1999 con un grupo de personas que quisieron hacer un pequeño desfile con disfraces, carruajes, cabezudos y unos pocos tambores. Durante los primeros años fue muy divertido ver cómo la gente del lugar se las ingeniaba para disfrazarse, componer canciones, etc. Pero en el último carnaval la bomba estalló, cayeron mas de 10 mil turistas para el desfile, sin un fin lúdico sino como una versión de “Wild on… La Pedrera”, conjetura Estanislao Fuster (38), un rosarino más conocido como “Lao”, que llegó a La Pedrera en 1994 por primera vez y desde entonces ha veraneado sin falta en el lugar.
Con una cuota extra de snobismo, el carnaval pedrerense no deja de ser una celebración disfrutable, como la genuina fiesta popular a orillas del mar que es. Este año será del 13 al 17 de febrero, con desfile el lunes 15. “No tiene espectadores, ni organizadores, ni concursos. Es un carnaval gitano donde todo vale, menos quedarse quieto y aburrirse. Si vas a estar aquí, unite a una comparsa o mejor aún: inventa una”, recomienda el completo site del lugar lapedrera.com.uy.
“Los cambios positivos son muchos, si dejamos de lado la nostalgia de La Pedrera como un lugar para pocos donde uno se sentía dueño de toda la playa, el pueblo ha evolucionado para bien. Brinda uno de los mejores servicios gastronómicos de la zona, buenos bares para ir a tomar algo, actividades para niños, recitales, algo de teatro y cine. Una de las cosas que me atrajeron de este lugar fue ese entorno social pequeño y maleable, donde de a poco pude ir volcando mis ganas de hacer cosas”, agrega Lao, que lleva años haciendo cosas (entre ellas un mítico programa de radio) y obtuvo la concesión del club para esta temporada.
El Club Social y Deportivo La Pedrera se inauguró en 1956 y los socios “se ocuparon de equiparlo llegando a tener vajilla de té para 70 personas, mesas y sillas para casi 200, manteles blancos, cubiertos y demás enseres, equipo de música, juegos de mesa, cafetera y elementos de utilería para las múltiples funciones a beneficio de la institución”, relata Maria Ferrer. Se trata de otras costumbres históricas que se mantienen, las tardecitas con actividades infantiles en el espacio exterior, los bailes, los disfraces, el punto de encuentro, la reunión. “Recuerdo la velada del verano de 1958 (…) creo que no podría olvidar que fui una india de bombachón de raso verde adornado profusamente con plumas de gallina bataraza”, recuerda Ferrer, describiendo una escena que continúa presente. Como el intacto encanto de la capilla del pueblo, inaugurada en 1942.
La Pedrera ha visto llegar el progreso sin perder el aura de pequeña aldea marítima con onda. El pueblo empieza a mostrar sus límites y se extiende hacia revalorados balnearios satelitales como San Sebastián, Arachania, Punta Rubia, Santa Isabel o San Antonio. A cierta intelectualidad que se mantuvo desde los comienzos se le ha sumado un aire snob, veranear en el lugar amenaza con volverse inaccesible para muchos (los alquileres van desde los US$ 60 a los US$ 400 por día) y el confort le ha ganado terreno a la naturaleza; salvo en contadas excepciones, ha sido casi sin ostentación, sin venderle el alma al... turismo.
la iglesia
INEVITABLES
*Sobre la principal, a media cuadra del club hacia la rambla, “La Popi” ofrece los mejores helados uruguayos (el dulce de leche Popi es irresistible). Después de deleitarse no olvide sugerir que se haga justicia y Popi abra -¡de una vez por todas!- un par de locales en Montevideo.
* “El valle de la luna” aparece a escasos metros de la línea costera, caminando menos de un kilómetro por el “El desplayado” con rumbo a Punta Rubia, Santa Isabel, San Antonio. Se trata de unos barrancos arcillosos con extrañas arrugas formadas por años de erosión y de fantástico aspecto lunar.
*Si la estadía es entre el 8 y el 10 de enero, La Pedrera Short Film Festival ofrece la tentadora opción de ver cine en el club.
NÚMEROS
-La disponibilidad de alojamiento para enero está colmada en un 95% (*)
-El alquiler promedio de una de tres dormitorios, dos baños, bien ubicada (cerca del mar o en el Bosque con mucho verde) es de U$S 2500-3000 la quincena, o sea entre U$S 150-200 por día. (*)
-Los precios de venta de las casas oscila entre los US$ 60.000 y los US$ 400.000, con excepciones como “Luna de Frente”, una casona construida hace unos 15 años sobre los restos de un viejo casco de estancia, respetando las molduras y el estilo de la construcción original, cuyo valor de venta asciende a US$ 1.200.000 (*)
-Si las vacaciones son económicas, el camping de Punta Rubia ofrece encantadores rinconcitos rodeados de un monte indígena con numerosos ejemplares de la flora y la fauna autóctonas. Tiene 3 sectores: familias, jóvenes y mascotas, y sale entre $170 y $195 pesos por persona, por día.
(*) Datos proporcionados por Olivia Arrospide, de Inmobiliaria “La Pedrera"
*Publicado en la diaria el martes 29 de diciembre de 2009.

Fico fue a la montaña
Juana con su padre van hasta la orilla
despliega su abanico
una música urbana
grabada en el pulmón de la manzana
redoblen los timbales
aventuras para toda la familia
cuervo de los maizales
reina de la vendimia
el mar siempre traerá memorabilias
hoy desperté en un lugar
donde jamás estuve
nuevamente
mi corazón indómito
como una halcón
descansó
en tu arte
y al girar su dimer
...
hoy desperté y era un lugar
donde jamás estuve
como siempre
esta canción es para mi
es ideal
para ir
sin pisar
gira ya tu dimer
...
hasta la luz de la luna sabe que


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